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Opinión

Esta mañana asistimos a un día soleado con el mar en calma, no parece que el calendario señala que estamos ya en pleno invierno. Cuando llegamos a nuestro lugar de encuentro, nos estaba esperando nuestra amiga, la joven profesora, que ya había pedido nuestros cafés.

No tenía previsto escribir, los festejos con champagne y whisky dejan poco tiempo para las lecturas, los millones de saludos que por mail se reciben convierten a todos en uno más entre muchos a los que generalmente nadie lee o presta atención, por ello seré corto, intentar que lo corto y bueno sea doblemente bueno.

China cumplió, el pasado 18 de diciembre, 40 años del comienzo del Gaige Kaifang, o Reforma y Apertura, el proceso que emprendió el “dragón rojo” bajo el mando de Deng Xiaoping, a partir de 1978, para recusar al maoísmo y abrirse al mundo y al sector privado.

Ya es conocido que diversas religiones, tan antiguas como las nacidas de los libros Veda, hace más de tres mil años, han dejado claro, pero en forma de creencia, que todos los seres humanos éramos la misma Especie, y que todos nacimos hijos de la misma Madre tierra.

Alain Minc, mentor del presidente francés Emmanuel Macron, aseguraba que su amigo pensaba que “el sistema se ha descompuesto y caerá, hay que recogerlo”, viendo cuan harta está la gente del sistema político, sobre todo de los impuestos como desde hace centurias.

Cuando hace unos días Benjamín Netanyahu realizó un viaje relámpago a Bruselas para entrevistarse con el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo estaba claro que por delante un tema que hacía a la seguridad de Israel.

Dos ironías se dieron en la reciente cumbre del G20 en Buenos Aires. Por un lado, el demócrata Macri recibió con honores al líder del hegemónico partido comunista chino que puja por el “libre comercio” contra el “campeón del capitalismo”, EE.UU.

Mientras la humanidad, en su visión de especie, actuó con mirada y ensoñación infantil, lo hizo al amparo de sus dioses. El ser humano por sí mismo no podía conocer ni decidir nada…

Nada más perjudicial para un país que ser gobernado por un presidente dubitativo, contradictorio y para mayor desgracia ambicioso, como le sucede a Pedro Sánchez, quien por obra y gracia de una moción de censura, algo lícito, accedió a la Jefatura del Ejecutivo pero sin pasar las urnas, evitando así que los ciudadanos pudieran expresar su opinión.

Esta mañana mi viejo marino me enseñó unos recortes que llevaba en sus manos. Lo miré con curiosidad y señalando los papeles me dijo…

Después de vivir unos días agitados y convulsos como consecuencia de los resultados electorales andaluces, pensé que nuestro encuentro iba a ser sosegado porque encontré a mi viejo marino tranquilo, relajado y sonriente.

La escasa participación en las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, en esta ocasión ha resultado un dato clave con especial repercusión negativa para las fuerzas de izquierda.

Desde el mismo momento que despertó la conciencia humana su primer deseo fue intentar aplicar el mejor Orden posible al tremendo Kaos que tenía enfrente.

Ha habido elecciones en Andalucía, y sus resultados se han vivido como nacionales, al menos así lo ve mi viejo marino que ha aparecido esta mañana con todos los periódicos locales a tomar nuestro café.

Cuando llegué al café encontré a mi viejo marino leyendo el periódico. Me señaló una crónica y me comentó…